Mayo es el mes de las flores, de la primavera. Muchas familias esperan este mes para celebrar la fiesta por la recepción de algún sacramento de un familiar. También, Mayo es el mes en el que todos recuerdan a su mamá (el famoso 10 de Mayo) y las flores son el regalo más frecuente de los hijos para agasajar a quien les dio la vida.
Por otro lado, todos saben que este mes es el ideal para estar al aire libre, rodeado de la belleza natural de nuestros campos. Precisamente por esto, porque todo lo que nos rodea nos debe recordar a nuestro Creador, este mes se lo dedicamos a la más delicada de todas sus criaturas la santísima Virgen María, alma delicada que ofreció su vida al cuidado y servicio de Jesucristo, nuestro redentor.
La Semana Santa
es una especial celebración de los cristianos; es el pasaje más
importante de la vida de Jesús. A menudo, los padres esperan que en las
clases de la escuela se les explique el significado de la Semana Santa a los niños, ya que no saben cómo contarles esta historia.
La pasión, muerte y resurrección de Jesucristo es una historia que
cuenta con un panorama cruel que muchas veces no sabemos explicar pero
también está lleno de nobleza. Por ello, te ayudaremos con algunos
consejos para explicar y encontrarle un significado de la Semana Santa para los niños y los adultos.
No hace falta tener grandes conocimientos en este tema, ni ser un
experto en religión para explicarlo. ¡Eso sí! Hay que tener mucha
paciencia y tacto con los más pequeños para encontrar la mejor manera de abordar el tema.
la Juventud Franciscana fraternidad san Ignacio, fue la anfitriona del encuentro hermano sol 2013 el cual va dirigido a la formaciòn cristiana, franciscana, y humana de los formandos he iniciándos de la región zulia y ande, el mismo se realizo los dias 9,10,11,12 correspondientes al mes de febrero, bajo ellema "ANIMO JOVEN, CONFIRMA TU FE".
con una participaciòn de 50 jóvenes se impartieron temas de formaciòn, dinámicas, actividades de apostolado, y actividades deportivas, de esta manera formar lideres para el reino de Dios y jóvenes valientes que lleven el mensaje divino a todos los pueblos.
se contó con la asistencia espiritual de el padre Jesús Colina, Fray Javier Cedeño (fraile conventual), Fray Luis Antonio Salazar (fraile capuchino).
el encuentro culmino dejando en los corazones de todos los asistentes una experiencia inolvidable
Paz y Bien
En marco de la celebración de los 50 años de la Juventud Franciscana de Venezuela y previsto en la Asamblea Nacional 2011, a lo largo de estos 5 meses transcurridos en este año jubilar se han venido desarrollando las actividades mensuales según cronograma nacional.
La organización y ejecución de cada una de estas actividades por parte de la Fraternidad San Ignacio han sido fuente de motivación y emoción para cada miembro y junto a ello captación de nuevos hermanos que poco a poco han descubierto su interés por el carisma franciscano.
Siendo un movimiento Nacional e Internacional nos complacemos en compartir con el resto de nuestros hermanos tal dicha y queremos hacerles participes de compartir el gozo franciscano que hoy por hoy revoza nuestros corazones..... Pues porque hasta ahora... es poco o nada lo que hemos hecho, sin embargo somos conscientes de que nuestra misión apenas comienza JUFRA 50 AÑOS en Acción. Sigamos adelante pues caminando con Francisco vamos todos juntos como hermanos predicando el evangelio.
Próximamente tendremos los comentarios de la increíble vivencia de la Primera Caminata Juvenil Franciscana del Municipio San Francisco del Estado Zulia, la cual partió con una caravana desde la Plaza de las Banderas hasta la Parroquia Guadalupe, de allí continuamos la caminata hasta la Iglesia Santísimo Cristo, con Nuestra Chinita y Nuestro Patrono San Francisco, cantando y orando toda la familia franciscana junto los diferentes grupos de las parroquias de la zona sur.
Mientras tanto le dejamos el himno de la caminata.
Tardecita de la Umbría en un mes de primavera huele el viento a menta fresca, a viñedos, a hojas nuevas, a granados florecidos y a rocío entre la hierba.
Por un camino musgoso que hacia Asís derecho lleva, va Francisco Bernardone de regreso de una fiesta, silencioso y pensativo, con su alazán de la rienda.
Gusta de andar, paso a paso, en la penumbra creciente, y una emoción nueva y pura, entre su pecho se enciende, como una rosa purpúrea, que lo perfuma y lo hiere.
Tristeza que no se explica, dulzura desconocida, desgano de lo que era hasta ese instante su vida, entretejida de fiestas y de mundana alegría.
Mozo gallardo es Francisco, rico, elegante, lujoso, galanteador de doncellas, culto y fino como pocos.
¿Por qué ese hastío que llega a morderle como un lobo?
¿Por qué tan joven ya siente que sus caminos son otros?
Hace mucho que unas voces entre sus sueños le hablan con acentos misteriosos que no precisan palabras, y anda intranquilo Francisco sin comprender qué le pasa.
Y esa tarde, tan inquieto, que dejó temprano el baile, va por la senda ya en sombras
pensando en cosas distantes.
Paso a paso va Francisco, paso a paso su caballo, y una dulzura sin nombre desciende desde lo alto.
Paso a paso anda Francisco, triste, intranquilo, callado.
De pronto, desde el ribazo se alza una voz plañidera:
-¡Dadme, por Cristo, una ayuda antes que de hambre me muera!
Sorprendido paró el mozo, miró hacia abajo asombrado, y vio una cara de monstruo surgiendo junto al vallado.
Y una mano tumefacta, terrible mano leprosa, le interceptaba el camino tendida hacia la limosna.
Hurgó bolsillos y cinto, abrió la bolsa vacía, en tanto la boca horrible desesperada gemía:
-¡Ved, señor, cuanta miseria!
¡Qué interminable agonía!
¡Dios prueba a sus criaturas en esta tierra de Umbría!
Ni una moneda quedaba en la escarcela de seda.
Francisco cerró los ojos pensando en otras monedas de mayor valor que aquellas con que pagaba sus fiestas.
Y de súbito inclinóse, tomó entre sus manos finas la enorme cara monstruosa toda de llagas roída, y un beso, signo celeste, puso en su horrenda mejilla.
Dio el mendigo un alarido, mezcla de sollozo y risa de asombro y deslumbramiento
de gratitud y de dicha, y palpándose extasiado la mejilla carcomida, gritó:
-¡Señor, este beso,
Dios en su reino os lo pague!
sólo un divino elegido limosna tal pudo darme.
Y del rostro de Francisco, en la noche ya caída una luz como de aurora resplandeciente fluía,
en tanto un olor a nardos por los aires se esparcía, y un ángel, sin que él le viera, en la sombra le seguía.
Continuó andando Francisco sin saber lo que pasaba.
Era feliz como nunca pensó que a serlo llegara.
¡Y sintió que en ese instante toda su vida cambiaba!